viernes, 8 de mayo de 2009


JOSÉ GUERRERO
LOS AÑOS PRIMEROS 1931-1950

Cuando visitas la exposición por primera vez, cuesta creer que la obra que tienes frente a ti es fruto del trabajo de un artista como José Guerrero. Acostumbrados a la abstracción de sus últimos trabajos siendo estos muy conocidos y la escasa difusión de su obra anterior, hacen de esta exposición una magnifica retrospectiva de la persona y obra de este artista, mostrando la evolución de un pintor en los años de formación, que, finalmente consolida un estilo propio unido a la abstracción.

Sus inicios están muy ligados al tipo de producción que se realizaba en la época. Las primeras obras, creadas en los años treinta y cuarenta son realizadas en España. En su mayoría recrea paisajes tratados no obstante con gran subjetividad.

En una primera etapa encontramos obras realizadas en la provincia de Granada. Se muestra el antes y el después de la Guerra Civil. Se nota en estos lienzos mayor inseguridad y timidez a la hora de acometer sus obras, que, en comparación con la siguiente etapa se ve gran evolución, destacando la riqueza expresiva de la pincelada, las texturas y los empastes que comienzan a poblar su obra.

Es sorprendente ver como se aleja cada vez más del mundo figurativo para mostrar en simples paisajes un mundo nuevo, tal y como él lo concibe interiormente, acompañados de un estilo propio y gran madurez pictórica y conceptual creando y formando al artista en su camino a la abstracción.

Su siguiente fase se relaciona con la salida del pintor a nuevos horizontes europeos donde conoce otras formas y tendencias que se ven impregnados en su obra. Algunos de los artistas más influyentes en su obra son Paul Klee con composiciones creadas a base de planos con motivos recortados o Henri Matisse en el tratamiento del color.

En este periodo el artista da un paso más allá y comienza a crear un mundo de símbolos propios que le caracterizan. Su pintura se compone de elementos reconocibles pero cargados de gran subjetividad. Tanto el color como las formas sugieren ideas distintas a la pintura de sus inicios y se puede decir que en esta fase rompe realmente con lo que le rodea para dar paso a la expresión de su mundo interior.

En la fase final de la exposición encontramos las obras más conocidas de José Guerrero, la abstracción prima en ellos, llega al destino final en su trayectoria pictórica, una evolución que no tiene nada que ver donde empezó. Es increíble conocer la trayectoria de un artista, la evolución mediante el trabajo y la insaciable necesidad de expresarse. Seguramente José Guerrero nunca llegó a contentarse con los resultados obtenidos ya que todo artista esta en constate evolución. Aun así su obra es un valioso legado para la pintura y el arte.

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